Yo no soy Ayotzinapa. Lamento romper abruptamente sus románticos #hastag, pero es necesario dejar en claro desde donde hablo. No soy Ayotzinapa porque no soy pobre, no soy indígena ni campesina y tampoco soy hombre. Sé dónde estoy parada, sé que soy una estudiante mestiza, pasante de una carrera…
Creo que está es una de las ideas más pendejas, imbeciles que he leído.